Hoy vamos a hablar de la crónica, primero que todo el término crónica tiene su origen en
el latín chronica, cuyo antecedente
etimológico se haya en el concepto griego kronika
biblios. Una crónica es un texto literario que consiste en la recopilación
de hechos históricos o importantes narrados en orden cronológico.
Características:
- Los hechos se narran según el orden temporal en que ocurrieron, a
menudo por testigos presenciales o contemporáneos, ya sea en primera o en
tercera persona.
-En la crónica se utiliza un lenguaje sencillo, directo, muy personal y
admite un lenguaje literario con uso reiterativo de adjetivos para hacer
énfasis en las descripciones. Emplea verbos de acción y presenta referencias de
espacio y tiempo. La crónica lleva cierto distanciamiento temporal a lo que se
le llama escritos históricos. Por medio de las crónicas se pueden redactar
escritos, tomando las opiniones de varias personas para saber si esto es cierto
o no.
-Las crónicas son también un género periodístico. Se las clasifica como "amarillas" o "blancas" según
su contenido. Las "amarillas"
tienen material más subjetivo y generalmente la voz autorizada es una persona o
ciudadano común; las "blancas" usan material más objetivo y la voz
autorizada es, generalmente, la autoridad, un profesional, etcétera.
Como género literario, la crónica
puede servir a ciertos autores con una estructura clara para contar una
historia ficticia que roza la realidad. Existen muchos escritores que han
cultivado el género, algunos de forma asombrosa y que han permitido que se asienten
las bases de este tipo de texto literario. Un ejemplo es la obra de Gabriel
García Márquez (importante referente del realismo mágico latinoamericano) “Crónica de una muerte anunciada”.
Cinco consejos para
escribir una buena crónica periodística
Terminar una
investigación cuando los testimonios se repitan:
Ante la consulta respecto a cómo saber cuándo concluye una investigación,
Salcedo expresó que él se da cuenta que tiene “toda la investigación lista”
cuando siente “que los testimonios de los personajes empiezan a repetirse”.
Identificar un inicio
con fuerza: El inicio de la crónica es “clave para
definir el tono que va a tener. Hay que buscar una entrada potente, que tenga
fuerza y trace las coordenadas del viaje,”
Evitar “los rodeos” y por el contrario,
buscar una entrada “contundente, que golpee”.
No hay necesidad de
inventar:
“La realidad es tan rica, tan compleja
y mágica que no hay necesidad de añadirle las malas ideas que se nos ocurren a
nosotros,"
Compara “a los malos reporteros, que
son aquellos que no invierten tiempo en la investigación, con un atleta que no
se prepara. El atleta que no se prepara las paga todas al momento de la
competencia. Si hacemos un trabajo de reportería ambicioso, la realidad se
enriquece ante nuestros ojos. No es necesario inventar,”
Usar pero no abusar del
uso de la primera persona: Salcedo contó que
cuando estudió Comunicación Social en la Universidad, se encontró con muchos
profesores que querían “desterrar con un látigo el uso de la primera persona.”
Pero a su juicio, la primera persona debe ser usada en un relato siempre que
esté “justificada.”
“No se trata de citarse de manera
vanidosa, sino de manera que mi presencia enriquezca el texto, aportando datos
nuevos o por estar en una situación reveladora que no sería creíble si uno no
apareciera dentro de la escena,”
Leer para enriquecer el
vocabulario: la única forma de “evitar los
lugares comunes” es leer mucho. “Tener un universo lingüístico muy amplio” es
importante para enriquecer el relato. “Cuando una persona utiliza frases como
‘el cuerpo como una guitarra’ o ‘el cabello azabache’ está demostrando que no
lee.”
